Sing a happy song cause Spring does not last long
A flower blooms and then its gone
Summer follows fast, make hay while it lasts
Don´t ever dwell upon the past

-The Divine Comedy

The sky is white as clay, with no sun.

Work has to be done.

-Philip Larkin

EneroLo más difícil siempre es despertarse. Este año el Blue Monday pasó sin pena ni gloria. Este enero la gente ha llegado a tiempo al trabajo; parece que se han aventado menos gentes a las vías del tren. (Los Tories lo deben atribuir al éxito de su política económica). En años pasados hubo mucha alharaca sobre el tercer lunes de enero en que todo mundo está pobre, el clima está miserable y hay que ir a trabajar. “Miserable” es un adjetivo que creo que es un falso cognado en español. “Miserable” (así, en inglés) tiene que experimentarse. Por supuesto hay peores climas –me cuentan familiares que ayer en el sur de los Estados Unidos la nieve y el hielo causaron tráfico insufrible, con gente atrapada por 8 horas en sus autos camino a casa– y también está la oscuridad y frío que por estas épocas se debe vivir en hemisferios más nórdicos (norteños me gusta más) como buena parte de Escocia, Canadá, Finlandia, Suecia, Noruega. Así que los que habitamos esta parte de la roca no nos deberíamos quejar. Climatológicamente no nos va tan mal. Pero-sin-embargo: es que es, sí, miserable. La cosa es que a veces brilla el sol (aunque no caliente, porque cuando no hay nube es porque hay vientos del norte, y cuando hay vientos y no hay nubes nada conserva el calor) y es muy lindo ver el mundo iluminado.

Pero por la mañana la oscuridad. Hacia noviembre, diciembre, la cosa es que el cielo le cae a uno sobre la cabeza por ahí de las 4:15pm, y el shock de que se acabe “el día” (o que “el día” incluya la oscuridad de la noche) es tremendo. Pero en enero la cosa es la mañana, en que parece que no amanece completamente sino como hasta las 8 si es buen día, a veces parece que no amanece sino como hasta las 11… y es ahí donde veo yo la esencia de la experiencia británica, de su identidad, su poesía y su filosofía, su educación sentimental: el tiempo pasa y nada dura, y los cambios son drásticos, y lo que no hagas ahora mismo no lo podrás hacer después. No hay tiempo para ponerse a contemplar la depresión. Nada de que “chocolatito caliente en la cama” para el día lluvioso, porque la mayoría de los días son lluviosos (muchas veces un chipi-chipi incesante que te pega de cara, de lado, no de arriba a abajo). Y si uno se mete a la cama con el chocolatito cuando el clima está mal entonces cuando llegan los días hermosos del verano (cuando llegan) uno tiene tanto trabajo que no hizo cuando debió (cuando el clima estaba horrible) que uno se jode y se tiene que quedar en casa trabajando cuando todo mundo está afuera en celebración dionisiaca de que el cielo por unas horas nos ha perdonado la miseria. Enero es el mes más largo, cuando el dinero es más escaso que nunca y los amaneceres llegan tarde. Atrás quedó el estado de excepción que son las navidades. Ya no hay güisquito junto al fuego. No hay tiempo para ponerse a meditar sobre el asunto. Hay que pararse pues hay trabajo por hacer. Si no te lleva la chingada.