Rest in peace, Rubén Bonifaz Nuño (1923-2013).

I have attempted an English translation of poem number 42 from “Los demonios y los días” (1956). The original Spanish below.

From the sadness that falls down,
from the pain that tires me,
from my office, from the mess of my room,
from these lonely man’s blankets,
from this paper, I extend my hand.

I can no longer only be
the one who says goodbye alone, who lives
of such naked separations
that not even hope
do they give in return; he who in a book
undresses himself and learns and teaches
the same poverty, page by page.

I am writing to you all
so you know my address,
in case you’d like to answer.

I write my letter to tell you
this is indeed what happens: we are sick
of time, of the air itself,
of the grief we breathe,
of the loneliness that falls upon us.

I just pretend to talk to someone,
to speak and listen. It’s no big deal.
With people who seem different
I walk, I work with every day;
and I do not greet anyone: I fear.

I know that should not be, that perhaps
someone needs me without knowing it.
I need them too. Now
I say it out loud, simply.

I wrote at the beginning: I extend my hand.
I hope someone understands it.

Desde la tristeza que se desploma,
desde mi dolor que me cansa,
desde mi oficina, desde mi cuarto revuelto,
desde mis cobijas de hombre solo,
desde este papel, tiendo la mano.

Ya no puedo ser solamente
el que dice adiós, el que vive
de separaciones tan desnudas
que ya ni siquiera la esperanza
dejan de un regreso; el que en un libro
desviste y aprende y enseña
la misma pobreza, hoja por hoja.

Estoy escribiendo para que todos
puedan conocer mi domicilio,
por si alguno quiere contestarme.

Escribo mi carta para decirles
que esto es lo que pasa: estamos enfermos
del tiempo, del aire mismo,
de la pesadumbre que respiramos,
de la soledad que se nos impone.

Yo sólo pretendo hablar con alguien,
decir y escuchar. No es gran cosa.
Con gentes distintas en apariencia
camino, trabajo todos los días;
y no me saludo con nadie: temo.

Entiendo que no debe ser, que acaso
hay quien, sin saberlo, me necesita.
Yo lo necesito también. Ahora
lo digo en voz alta, simplemente.

Escribí al principio: tiendo la mano.
Espero que alguno lo comprenda.