Están pintando una casa.

Le preguntan a los interesados,
vecinos y habitantes:

“¿cómo y de qué color
creen ustedes que la debería pintar?”

De muchos, sólo unos cuantos,
contados, responden.

En este caso
lo imaginan
más bien
nadie.

Pasa el tiempo.
Después de mucho esfuerzo

en solitario
terminan de pintar la casa.

Brilla bajo el sol.

Quienes les privaron de respuesta,
se paran enfrente,

tan campantes
mano en la cintura

y con toda autoridad les dicen:

“oye, mano,
como que
hubiera estado
mejor el color azul ¿no?”.

“oye, amigo,
te faltó un poquito
en esta esquina.”